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Escrito por Enrique Valdearcos. Publicado en General

    Hace ya 30 años que estoy impartiendo la asignatura de Historia del Arte. Primero fue en el C.O.U., luego en el bachillerato L.O.G.S.E, L.O.E. y L.O.M.C.E, hasta ahora mismo. Debo admitir que esta materia ha sido de las menos bamboleadas por los avatares políticos y que, salvo en casos muy concretos, el núcleo de sus contenidos se ha mantenido intacto a lo largo de estos años.

    Otra historia es la de los diferentes distritos universitarios por los que he pasado. Es necesario decir que esta asignatura, así como todas las demás del Bachillerato, está regulada por un currículo oficial que se elabora entre el Gobierno Central y la Consejería de Educación de las distintas Comunidad Autónomas. Esto debería ser bastante para que la materia se impartiera “casi” por igual en todos los lugares del país. Pero la realidad es otra muy distinta. Los alumnos, al terminar el Bachillerato se examinan de la antigua Selectividad, actual P.A.U. y el objetivo de los profesores de Secundaria que imparten segundo de Bachillerato es que sus alumnos aprueben estos exámenes. En cierta manera, nos examinamos nosotros también y esa es la razón por la que los coordinadores de pruebas P.A.U. de cada universidad intentan consensuar, “unos más y otros menos”, los contenidos susceptibles de aparecer en esta prueba, con todos los profesores que imparten la materia en ese distrito universitario. El profesor de 2º de Bachillerato presta más atención a esta prueba que al currículo oficial y debe adaptar sus materiales, didáctica y contenidos a ella.

    He pasado por la Universidad de Zaragoza cuando trabajé en el I.E.S. Hermanos Argensola de Barbastro y allí no entraba el arte prehistórico, si el mozárabe, mucho el mudéjar y la visión era más historicista que artística, por ejemplo. Luego trabajé en el I.E.S. Cueto D’Arbás de Cangas del Nancea en Asturias y en la Universidad de Oviedo nos pedían mucho Prerrománico Asturiano y poco arte contemporáneo, por poner otro ejemplo. Más tarde trabajé en el I.E.S. Margarita de Fuenmayor de Ágreda y en el distrito universitario de Soria-Burgos nos pedían Arte Hispánico prerromano, Visigodo y Mozárabe. En las dos anteriores la visión era más artística que historicista. Actualmente, en la Universidad de La Rioja, ninguno de los tres periodos anteriores se exigen para la prueba P.A.U. y nos insisten en tratar las obras de Arte como fuentes históricas.

    Todo esto da una idea de lo intrincada que es la Geografía Nacional para un profesor de Secundaria. Es materialmente imposible encontrar una editorial que tenga actualizados sus contenidos para cada lugar. No hay un libro que se pueda adaptar a cada coordinador de P.A.U., cada Universidad, cada 40% de contenidos “autonómicos”, etc (y os lo digo por experiencia porque he participado en el libro de texto de Mac Graw Hill). Lo que no alteraban las sucesivas leyes de educación sí que se altera con la política autonómica.

    En este contexto empecé a elaborar mis propios materiales desde el primer año de trabajo y fui ampliándolos y adaptándolos en cada lugar. Al principio fueron apuntes que los alumnos tomaban mientras proyectaba diapositivas. Luego fueron fotocopias mecanografiadas porque descubrí que si parte de los apuntes ya los tiene el alumno, le queda más tiempo para mirar las imágenes proyectadas. Más tarde fui entrando poco a poco en la era digital y empecé a recopilar imágenes digitales que podían tener más calidad que una diapositiva antigua y que ha pasado por muchas manos.

    Poco a poco le fui viendo las ventajas de contar con materiales de apoyo, imágenes, videos, presentaciones con diapositivas de Power Point, sonidos, temas, etc. y todo en formato digital, mío, personal, elástico y adaptable a cada lugar, etc. El único problema es que esos materiales requieren un equipo de Pizarra Digital y eso ahora está al alcance de cualquier profesor y en cualquier aula.

    Hace unos cinco años decidí recopilar, organizar y poner todo ese trabajo al alcance de mis alumnos de una forma fácil y asequible: en un CD que más tarde se ha convertido en un DVD, y para mejorar aún más la accesibilidad decidí “colgar” en Internet todo ese trabajo (con las limitaciones que tiene el espacio en la red), en una página web que acabo de remozar pero que lleva ya años en la red y, a juzgar por los correos que recibo, con bastante tráfico.